Mi tata, la persona más cercana que he perdido. Alguien que hasta el día de hoy extraño y me hace falta. Jamás voy a olvidar su rostro, su sonrisa, sus manos grandes y el amor que me entregó siempre. Tampoco olvidaré los secretos de los cuales era cómplice (shhh) de los chiches rotos y los chocolates que me compraba antes de almorzar. Demasiados y bellísimos recuerdos de niñez y adolescencia que se hacen más nítidos a cada momento. Y hoy, en esta dolorosa jornada, vale la pena recordar.
Te amo tata, no solo por ser mi abuelo de corazón, sino por ser quien me enseñó que el verdadero amor existe. Te voy a amar por siempre, te voy a recordar por siempre... por siempre! Espero verte pronto.
Francisca.
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