martes, 31 de agosto de 2010

Quién dijo vida?

Mi vida es eso... saber mucho sin entender nada.

Todo lo que hago es defenderme, sobrevivir...

Necesito una razón para creer...

Toma este deseo y conviértelo en realidad...

Vida, quién dijo vida?

sábado, 21 de agosto de 2010

Mi primer beso pendeviejo

Hoy besé a un extraño.
A un chico 5 años menor que yo.
Y me liberé...
Me liberé de mis miedos y de mis prejuicios.

Fue grato, recibí exquisitos besos que espero se repitan.

Estos hechos alimentan mi autoestima
y me llenan el corazón de amor.

Nunca había sentido algo así.
Y ese sentimiento me tiene como una adolescente recibiendo su primer beso.


lunes, 16 de agosto de 2010

Sigo siendo la misma de siempre, una flor desolada.

Una estúpida insegura, solitaria y soñadora.

Una frágil rosa seca en su rosal, a punto de caer.

Una bella extrañeza, en un mundo azul a punto de romperse.

lunes, 9 de agosto de 2010

HOY VOY A BEBER...

No, no estoy celebrando nada.

Necesito olvidarme de todo...
De mis prejuicios, de mis actos,
de mi vida, de mi cuerpo y hasta
de mi inconsciencia.

Sola, así como vine al mundo, así como
vivo en el mundo, así como dejaré el mundo.

jueves, 5 de agosto de 2010

 Me voy a tomas la palabra para despedir a Cristóbal y a Maximiliano como se debe, más aún cuando mi prima me honró otorgándome a Cristóbal Alonso como ahijado. Las penas como esta dejan un hondo pesar en nuestros corazones pero hacen que la gente se una en uno solo. Hace que el destino defina el rol de cada persona en este mundo y que se apoyen mutuamente con amor. Quiero agradecer profundamente a su mamá por darme el eterno rótulo de "Madrina" de Cris y que a través de él sepamos que contamos la una con la otra. Maxi y Cris están con Dios, siguen con Dios pero dejan un legado de amor que pocos pueden darnos. 



Le pido al señor que el espíritu de estos dos bebés siga iluminando nuestros caminos, como solo dos almas puras lo pueden hacer. 

Maximiliano y Cristóbal, nos llenaron de alegría e ilusión y le doy gracias a Dios por eso. Que Dios los bendiga y los tenga en su santo reino. Quiero que sepan que los amo aunque no sigan en cuerpo, porque del alma nadie los borrará. ¡Hasta algún día pequeños! Los amo.